En la vida y en el deporte se habla muy a menudo del éxito. Pero yo siempre digo que, ¿cuál es el verdadero éxito? Siempre que se habla de éxito en la vida se relaciona con el trabajo, con el patrimonio de las personas, con el dinero que generan. También se habla del éxito que puede tener una mujer o un hombre con otras personas, el número de seguidores que tienen en sus redes sociales. Todo muy relacionado con el aspecto material.

Y no digo que lo material sea malo, lo malo es que lo material se convierta en un “ídolo” y una obsesión. Cuando preguntabas a un niño de mi generación qué es lo que te gustaría ser de mayor, la respuesta era: futbolista, artista, médico, profesor, bombero. Porque era la profesión donde se veían en un futuro y porque les atraía y les gustaba la idea. En la actualidad, los niños y niñas responden a esa pregunta diciendo que quieren ser famosos, youtuber o instagramer, porque ganan mucho dinero, y tienen una vida de “glamour”.

Esto también se ha trasladado al propio deporte. Antes cuando hablabas con un chico o una chica joven que practicaba por ejemplo fútbol, cuando les preguntabas cómo veían el futuro, te respondían diciendo: quiero debutar con el primer equipo, quiero ser profesional y tener una gran carrera, quiero ganar títulos con mi equipo, mi deporte es lo que más me apasiona… Ahora, aunque también piensan en estas cosas, le viene a la cabeza firmar un buen contrato para tener dinero y comprarse un coche, ser famoso y tener muchos seguidores en las redes sociales…

Creen que esto es el verdadero éxito, pero se equivocan. Han confundido la consecuencia, los frutos con el verdadero éxito o el gran objetivo.

Un deportista tiene que ocuparse de prepararse, de trabajar dando su 100%, de disfrutar de cada entrenamiento, de cada partido, disfrutar del proceso, de los aprendizajes y luego, todo lo demás vendrá por añadidura. Si eres un apasionado o una apasionada de tu deporte, trabajas noche y día para conseguir tus objetivos, si tienes talento y condiciones físicas, técnicas, tácticas y mentales, seguro que te irá muy bien.

Únicamente tienes que ocuparte de lo anterior y no preocuparte de las cosas que despistan a una joven promesa cuando empieza a tener un cierto éxito.

Si quieres tener un verdadero éxito no te despistes y trabaja con pasión para conseguir tu sueño.